Hacer el intento de encontrar el centro de una ciudad supone también el cuestionar nuestra posición dentro de ella.
Se tiene que asumir que el centro, más que un punto fijo, es un marcador activo cuyo desplazamiento depende de nuestra propia concepción de la ciudad, y de las actividades que en ella realizamos.
En tanto que la ciudad es una entidad en constante proceso de flujo y transformación, su centro es un centro activo y debe ser considerado un punto de referencia móvil a la vez que invisible.